9 Semanas de Embarazo

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¿Te sientes agotada? La fatiga aparece en muchas futuras mamás alrededor de la semana 9 de embarazo.

¿La razón (muy importante)? Tu cuerpo está haciendo horas extras en el primer trimestre para desarrollar la placenta, la línea de vida entre tu bebé y tu propio suministro de sangre.

9 Semanas de Embarazo

 

Se fortalece

Esta semana empiezan a formarse pequeños músculos, pero habrá que esperar al menos uno o dos meses más para que puedas sentir esos pequeños golpes.

Ese dulce, dulce sonido

Aunque es demasiado pronto para sentir patadas, no es demasiado pronto para escuchar algo: ¡el latido del corazón de tu bebé podría ser audible en un dispositivo Doppler en tu cita con el médico esta semana!

Hola, bebé

La “cola” de la médula espinal en la grupa de tu futuro bebé casi ha desaparecido. Cada vez se parece más a un pequeño ser humano.

¿Cuántos meses son 9 Semanas de Embarazo?​

Si estás embarazada de 9 semanas, estás en el mes 3 de tu embarazo. Sólo faltan 6 meses.

¿Todavía tienes dudas? ¡Consulta nuestra calculadora de embarazo y parto!

¿Qué tamaño tiene mi bebé a las 9 semanas?

A las 9 semanas de embarazo, tu pequeño mide aproximadamente 2,5 cm, el tamaño de una aceituna verde mediana, pero sin martinis, por favor.

 

El final del periodo embrionario

¿Te puedes creer que tu bebé sólo es un embrión durante una semana más y que ya se está convirtiendo en un feto?

La cabeza se ha enderezado y está más desarrollada y las orejas siguen creciendo, lo que hace que el bebé parezca más humano. Además, los dedos de los pies son visibles y todos los órganos esenciales del bebé, como el corazón, el cerebro, los riñones, el hígado y los pulmones, han empezado a desarrollarse.

Los brazos y las piernas de tu futuro bebé también se mueven espontáneamente ahora que empiezan a desarrollarse unos minúsculos músculos, aunque no sentirás a tu pequeño bailarín hasta dentro de uno o dos meses.


El latido del bebé es audible en la ecografía


Aunque es demasiado pronto para sentir algo, no es demasiado pronto para escuchar algo. El corazón de tu bebé está lo suficientemente desarrollado -y ha crecido lo suficiente- como para que sus latidos puedan oírse con un Doppler, un aparato de ultrasonido manual que amplifica el sonido lub-dub que hace el corazón.

Pero no te preocupes si tu médico aún no puede captar el sonido de los latidos de tu bebé. Sólo significa que tu tímido bebé está escondido en un rincón del útero o tiene la espalda hacia fuera, lo que dificulta que el Doppler encuentre su objetivo. Dentro de unas semanas, o en tu próxima visita, seguro que ese sonido milagroso se podrá escuchar.

Tu cuerpo en la semana 9 de embarazo

Te sientes muy cansada.

En lo que respecta a los síntomas del embarazo, es posible que sientas que ya has llegado a tu límite en la semana 9 de embarazo: La ropa te aprieta más en la cintura, te revienta la parte superior y sigues corriendo al baño 100 veces al día, y si no es porque estás enferma, es para hacer pis.

Pero espera, hay más. Te cuesta levantar la cabeza de la almohada, arrastras los pies todo el día y no puedes esperar a meterte en la cama en cuanto llegas a casa por la noche.

¿Te resulta familiar? La fatiga extrema del embarazo es un síntoma común, especialmente en el primer trimestre. Y por una buena razón: Hacer un bebé es un trabajo duro. Tu cuerpo está trabajando horas extras para prepararse para la maternidad mientras desarrolla la placenta, la línea de vida de tu bebé.

Además, el metabolismo y los niveles hormonales de tu cuerpo han aumentado considerablemente, lo que provoca una disminución del azúcar en sangre y de la presión arterial, una receta para la fatiga.

La buena noticia: El alivio está a la vuelta de la esquina, ya que tu nivel de energía aumenta y las náuseas matutinas disminuyen en las próximas semanas, una vez que se completa la construcción de la placenta en el segundo trimestre.

Las noticias no tan buenas: Es probable que el cansancio reaparezca durante el tercer trimestre a medida que aumenten las exigencias de cargar con un feto más grande.

Pero como mantenerse activa es importante para tu salud (y la de su bebé), prueba estos consejos para ejercitarse cuando estés cansada durante el embarazo.

Merendar bien

Aunque sigas luchando contra las náuseas matutinas, intenta no preocuparte demasiado. Tu bebé seguirá recibiendo los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse.

Concéntrate en comer seis minicomidas o tentempiés en lugar de tres grandes comidas al día.

Y toma un tentempié inteligente para satisfacer las necesidades nutricionales de tu bebé y las tuyas sin ofender a tu barriguita.

Los tentempiés, como las galletas saladas o integrales cubiertas con queso suave, el jengibre en diversas formas (té, ginger ale, caramelos o incluso pequeñas comidas cocinadas con jengibre fresco), el puré de manzana, los plátanos, las tostadas o el pan sin gluten y las raciones modestas de arroz o pasta sin gluten pueden servir.

Síntomas del embarazo Semana 9

Orinar con frecuencia

Si tu sueño se ve interrumpido por esa sensación de tener que ir a orinar, prueba a hacer una doble micción cuando orines; por ejemplo, cuando creas que has terminado de orinar, vuelve a hacerlo. Esto te ayudará a vaciar la vejiga por completo y quizás te permita dormir una hora más durante la noche.

Fatiga

Es un fastidio cuando te arrastras durante el día. Es obvio, pero entre las carreras al baño a medianoche para orinar y tu mente con todas las preocupaciones del embarazo, puede que te resulte difícil cumplir con la creciente petición de descanso de tu cuerpo.

Así que aléjate del ordenador -que puede dejarte demasiado conectada para conciliar el sueño-, acuéstate antes y quédate más tiempo en la cama. Ese sueño extra debería darte algo de energía para aguantar.

Sensibilidad y cambios en los pechos

Otra cosa que puede mantenerte despierta por la noche: tus pechos más grandes, que no sólo son más grandes, sino también más sensibles. El aumento del flujo sanguíneo y su mayor tamaño pueden hacerlos ultrasensibles, y hacer que te sientas más incómoda por la noche.

Puedes usar un sujetador deportivo de algodón para minimizar las molestias, cambiar a un sujetador sin aro o comprar un nuevo sujetador de una talla más grande. Otra solución: Utiliza una compresa caliente o fría, la que te siente mejor.

Acidez e indigestión

¿Necesitas un truco rápido para desterrar tu próximo ataque de acidez? Mastica un chicle sin azúcar, que es perfectamente seguro con moderación para las mujeres embarazadas.

Masticar aumenta la saliva, que neutraliza el ácido del estómago. Los chicles Tums o Rolaids también alivian el ardor y, además, te dan un impulso de calcio.

Por último, opta por hacer seis minicomidas en lugar de tres grandes e intenta mantenerte erguida durante al menos unas horas después de terminar de comer.

Hinchazón y gases

¿Tienes tantos gases como un chico de fraternidad? No te preocupes: no eres la primera futura mamá que se siente mortificada por una repentina expulsión de gases (en cualquiera de sus extremos) en un lugar público. Pero si quieres reducir al mínimo esas vergonzosas explosiones, intenta optar por comidas pequeñas que no sobrecarguen tu sistema digestivo tanto como las comidas grandes.

Estreñimiento

Para evitar una mayor hinchazón, intenta que los intestinos se muevan a su ritmo normal -o, al menos, al ritmo normal antes del embarazo-.

Además de beber mucha agua, prueba los zumos de frutas y verduras, que también pueden hacer que vayas. O prueba a tomar agua caliente con limón a primera hora de la mañana o a última de la noche. Algunas embarazadas lo recomiendan.

Consejos para la semana 9 de embarazo

Combatir el ardor de estómago

¿Sientes el ardor de estómago? Para muchas mujeres, la acidez de estómago es uno de los primeros síntomas del embarazo, que comienza alrededor del segundo mes.

Si evitar las comidas picantes y grasientas no te ayuda, prueba a tomar antiácidos. Contienen más calcio, que es necesario durante el embarazo.

Pregunta por las pruebas genéticas

Si tienes 35 años o más, o si tienes antecedentes familiares de enfermedades genéticas, ahora es el momento de considerar la posibilidad de hablar con tu médico sobre las pruebas genéticas más comunes, como la NIPT (prueba prenatal no invasiva), que se realiza a partir de las 9 semanas, y la CVS (muestra de vellosidades coriónicas), que se realiza entre las 10 y las 13 semanas.

Dormir a pierna suelta

Si tu postura favorita para dormir es boca abajo, no pasa nada, al menos hasta que tu barriga tenga el tamaño de una sandía, momento en el que tendrás que cambiar de postura por razones obvias.

Durante el segundo y tercer trimestre, dormir de lado es lo ideal para ti y para tu futuro bebé.

Esta posición permite el máximo flujo de sangre y nutrientes a la placenta, ya que ejerce menos presión sobre una gran vena llamada vena cava, y mejora la función renal.

Llénate de fibra

Los alimentos ricos en fibra -también conocidos como forraje- te ayudarán a eliminar los residuos. Come cereales integrales, frutas frescas o secas, verduras, judías y guisantes.

Apostar por lo verde también puede ayudarte, y no tienes por qué confiar sólo en las verduras: Un kiwi, por ejemplo, tiene un potente efecto laxante. Intenta ingerir entre 25 y 35 gramos de fibra al día, pero hazlo con calma si no comes mucha fibra.

Por otro lado, asegúrate de reducir los clásicos alimentos que obstruyen los intestinos: los granos refinados, como el pan blanco, el arroz blanco y los cereales y la pasta refinados.

Aprovecha más la ropa

Tarde o temprano, toda mujer embarazada entra en ese periodo de limbo de la moda. En este momento, te quedan pequeños los vaqueros, pero aún no te vale la ropa premamá.

Así que ponte creativa: Enrosca una goma elástica alrededor del botón de tus vaqueros, a través del ojal y de nuevo alrededor del botón, o compra una banda para el vientre, que puede ocultar tus pantalones desabrochados y suavizar tu silueta.

O deja la falda parcialmente desabrochada por detrás y ponte una blusa, un jersey o una chaqueta por encima para ocultar la evidencia.

Así conseguirás un par de semanas más de uso de tus favoritos.

Cuando estés preparada para aventurarte en el mundo de la moda premamá, sé inteligente con tu vestuario. Compra a medida que crezcas, busca cosas bonitas que te queden bien más allá del departamento de maternidad y no sacrifiques tu estilo personal.

Evita el estreñimiento

El estreñimiento es un síntoma del embarazo del que nadie quiere hablar.

¿Necesitas algunos consejos para ponerte en marcha? En primer lugar, analiza tus suplementos. Irónicamente, muchos de los suplementos que hacen bien al cuerpo de una embarazada (vitaminas prenatales, suplementos de calcio y hierro) también pueden contribuir al estreñimiento.

Habla con tu médico sobre posibles alternativas, como una fórmula de liberación lenta, un prenatal sin hierro o una vitamina que contenga un ablandador de heces. También puedes hacer que las cosas vayan mejor si haces algún tipo de ejercicio (una caminata rápida, yoga) a diario.

Y no olvides que cuando tengas que ir, ve. Lo antes posible. Aguantar puede debilitar los músculos del intestino y dificultar la expulsión de la caca.

Y recuerda que no debes tomar medicamentos, ni siquiera a base de hierbas, hasta que lo hayas consultado con tu médico.

Utiliza compresas frías

La sensibilidad en los senos es muy común entre las embarazadas, con síntomas que van desde un dolor sordo hasta sensaciones de plenitud y dolores agudos y punzantes.

Sin embargo, toda esta actividad tiene un motivo: tu cuerpo está acumulando grasa y aumentando el flujo sanguíneo en la zona, lo que te ayudará a prepararte para la lactancia cuando llegue el bebé.

Hasta que el dolor desaparezca, normalmente en el segundo o tercer trimestre, aplícate una bolsa de hielo envuelta en una toalla en los pechos. O, si prefieres el calor, date una ducha templada (no caliente).

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